domingo, 4 de diciembre de 2011

Vive tu vida cómo solo tú sabes:


Sal con el sol o con la luna, mantén los ojos cerrados o tenlos bien abiertos, susúrrame al oído o grita para que todos puedan oírte, promete o sorprende, vive rápido o lentamente, ten miedo o atrévete,  hazte esperar o adelántate, miente o sincérate, sé como la sal cuando pica en los labios o más dulce que el azúcar, lucha o ríndete, haz sonreír solo con tu presencia o haz llorar con tu falta, no te arrepientas de nada o asume tus errores, sé fuerte o deja que otros lo sean por ti, ladra o muerde, protagoniza tu propia historia o haz el papel secundario, encapríchate o desiste, abre tu corazón o  mantenlo bien protegido, huye o quédate, habla claro o muéstrate irónico, di lo que quieras decir o lo que yo quiero oír, juega o pasa, entra en guerra o firma la paz, sé escéptico o creyente, frágil o duro, quiere o hazte querer, ahorra o invierte, enseña o aprende, despístate o presta atención, cambia el mundo o constrúyete uno propio, llena tu mente o déjala en blanco, sé bueno o no...

Elige cómo vas a vivir o haz lo que surja, cuéntamelo o guárdatelo para ti, pero disfruta lo que hagas, disfrútalo tanto que puedas decir en cualquier momento que si fuera el último habría merecido la pena. Porque si estás leyendo esto significa que estás vivo, felicidades, la vida es una casualidad, una oportunidad, un principio o un final, es lo que tú quieras que sea. Si eso no es suficiente razón para ser feliz no sé qué puede serlo.

jueves, 10 de noviembre de 2011

Las mejores, las de verdad, las mías!



Todos buscamos una isla perdida en la que descansar, en este inmenso océano que es la vida. Somos tan distintos y tan iguales… almas intentando huir de los problemas, pero intentar huir es inútil. Todos tenemos algún problema y no puede uno librarse de ellos, por más que se intente, no es posible. El problema existe siempre. Como aquello que nos enseñaban en el cole de la energía, sí, a mi me recuerda a la energía “ni se crea ni se destruye, sólo se transforma”. Así son los problemas. A veces al darnos cuenta de que los problemas no nos van a abandonar, decimos que ya no nos importan. Pero mentimos. Porque en realidad nos importan, nos afectan, nos hacen sufrir; de hecho deben importarnos  si es que estamos vivos.
Hay ocasiones en que nosotros mismos creamos nuestros problemas, un paso en falso y podemos vernos envueltos en una maraña de circunstancias de la que resulta muy complicado deshacerse.
Otras veces nacemos con nuestro problema, es algo que no podemos remediar y de lo que probablemente no tengamos la culpa. Pero el problema está ahí y no se va a marchar.
Pero a pesar de todos los problemas que puedan existir en el mundo mundial, también puedes tener la suerte (como en mi caso) de tener las mejores amigas del mundo, sí, esto se dice mucho y ya casi ha perdido todo su significado, pero puedo asegurar que mis cuatro no las cambio por nada. Son las mejores. Gracias por ser mi isla perdida. 



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Yo le quería explicar que la vida solo es una vez
... ♥

martes, 18 de octubre de 2011

Welcome to your sweet home.


Recorro las calles, como cada día, adoquines mojados los días lluviosos. Mojados casi siempre. Ciudad con olor a lluvia, a mar y a pasteles de Gascón. Suena Sabina todos los días en la calle Real, un soñador que cada día tiene los dedos un poco más desgastados y las arrugas un poco más pronunciadas; pero nunca falta a su cita con los transeúntes, aunque solo recibe monedas de las que no brillan, desgastadas, como sus dedos. Sin embargo él siempre regalando música, regalando sonrisas.
Sigo caminando, escaparates bonitos. Vestidos en unos, libros en otros, muebles antiguos, juguetes, zapatos… pero llaman la atención los otros muchos en los que solo cuelga un cartel de “se vende”. Ferrol ya no es lo que era, antes tenía uno de los astilleros más importantes a nivel nacional, venía gente de fuera porque se generaba trabajo. Ahora los de aquí tienen que marcharse para poder encontrar uno. Es una ciudad pequeña y triste, pero yo creo que eso la hace muy especial.
Continúo mi paseo, niños de pantalón corto y falda plisada juegan alrededor de la estatua del Marqués de Amboage, madres que hablan en las terrazas entre cafés y cigarrillos. Le compro a Marina una herradura de chocolate, aún está caliente. Llego a los floreados jardines de capitanía, parejas paseando de la mano entre los bancos blancos. Las calles me llevan hacia abajo, me dejo llevar; olor a mar. Casas viejas de colores, las he visto tantas veces… de pequeña siempre he soñado con que era arquitecta y las restauraba todas, pero puede que entonces ya no fueran las mismas casas ni tuvieran el mismo encanto.
Ya veo el mar entre las casas. Palmeras, gaviotas, barcos. El viento sopla más fuerte en el puerto, pero no es desagradable. Veleros, barquichuelas, yates, lanchas… y siempre hay algún buque o algún crucero que atraca en Ferrol.
Pero sin ninguna duda, lo mejor de Ferrol han sido siempre, son y serán sus playas. Decir que son unas de las mejores playas del mundo no es exagerar; en verano los turistas vienen a ver el Atlántico, pero los surfistas las visitan todo el año.
Ésta es mi ciudad, a grandes rasgos… con su teatro Jofre, con su catedral de San Julián, con su plaza del pescado, con su Cantón de Molins, con su arroz con leche y su tarta de castañas; su estatua caída, su Torrente Ballester, su casa del Patín, sus bocadillos del Canario, su plaza de Ultramar, sus pavos reales, su pequeña Puerta del Sol, su tableta de chocolate y su Racing de Ferrol.

La ciudad que me ha visto crecer y puede que algún día me vea marchar, pero si algo está claro es que siempre será mi hogar, aquí, al lado del mar.

martes, 11 de octubre de 2011

Que te quieran más que a nadie.




                               
Todos nosotros llevamos dentro la esperanza,                                           

todos nosotros llevamos dentro el miedo, 

todos nosotros llevamos dentro la aventura, 

todos nosotros llevamos dentro lo que hemos visto, 

todos nosotros llevamos dentro lo que hemos hecho, 

todos nosotros llevamos dentro lo que hemos amado. 


Pero dentro, muy dentro, de todos nosotros escondemos un

MONSTRUO.




miércoles, 31 de agosto de 2011

Madurez forzosa


Agosto se acabó. Tengo diecisiete años. Se preguntará usted la relación entre estos dos hechos… ¿que ya no hay más verano para ir de fiesta? No. Que empieza mi madurez forzosa. Sí, forzosa. Este año es decisivo para los de mi edad, o espabilas o pierdes el tren.
Pero somos niños. Se nos caen encima los tacones, las corbatas, las llaves del coche, los billetes de cincuenta, los partidos políticos, las obligaciones, las responsabilidades. Decidir mi vida ya, si quiero pasarme el resto de mi vida trabajando como profesora, arquitecta, dependienta, músico, periodista, camarera, bibliotecaria, oficinista, farmacéutica… Total, para acabar en el paro. Es verdad que tenemos ilusiones y que queremos comernos el mundo, pero no sabemos por dónde empezar. Al menos una servidora.
Estamos asustados por lo que se nos viene encima, empezamos a darnos cuenta de eso de “¡cómo pasa el tiempo!”, aún recuerdo cuando aprendí a sumar llevando, que lío al principio. Es entonces cuando, en un absurdo intento de frenar el tiempo, nos comportamos como niños y montamos una pataleta porque agosto se acaba.
Pero debemos aprender a comportarnos como adultos, de hoy no puede pasar, crecer de repente y tomar las decisiones oportunas, ya tendremos tiempo de lamentarnos por haber elegido mal. De modo que si un día ve a una mujer hecha y derecha, responsable y políticamente correcta con paso firme de tacones por la acera, no se olvide de que cuando tiene pesadillas ella también va corriendo a meterse en la cama de mamá.

jueves, 25 de agosto de 2011

Inventar ≠ Mentir


No tengo nada en contra de las personas que aman la verdad, sino de la Verdad misma. 
¿Qué auxilio, qué consuelo brinda la Verdad en comparación con un relato? ¿Qué tiene de bueno la Verdad a medianoche, en la oscuridad, cuando el viento ruge como un oso en la chimenea? ¿Cuando los relámpagos proyectan sombras en la pared del dormitorio y la lluvia repiquetea en la ventana con sus largas uñas? Nada.
Cuando el miedo y el frío hacen de ti una estatua en tu propia cama, no ansíes que la Verdad pura y dura acuda en tu auxilio. Lo que necesitas es el mullido consuelo de un relato. La protección balsámica, adormecedora, de una mentira. Y sin embargo no las considero mentiras, son creaciones, ilusiones, invenciones; mentira suena muy feo.

Yo cuento historias; historias breves y sencillas, nada del otro mundo. Unos pocos hilos entretejidos en un bonito patrón, un adorno memorable aquí, un par de lentejuelas por allá. Meras migajas sacadas del fondo de mi bolsa de retales. Hay muchas más en ella, centenares. Restos de relatos y novelas, tramas que no llegué a terminar, personajes malogrados, escenarios pintorescos a los que nunca encontré una utilidad narrativa. Piezas sueltas que descartaba cuando revisaba el texto. Luego solo es cuestión de limar las orillas, rematar los cabos y ya está. Otra historia completamente nueva.

sábado, 23 de julio de 2011

Objetivo: sobrevivir

Una vez, mamá me dijo que todos nacemos superestrellas, me rizó el cabello y me puso carmín en los labios frente al espejo de su tocador. "Debes quererte como eres, porque eres perfecta" decía ante mis inseguridades. "No hay errores, todos nacemos de manera distinta, y todos somos perfectos a nuestra manera" y mirándome a los ojos susurró "Quiérete como eres, no hay nada de malo en ello; levanta la cabeza y llegarás alto. Sé una reina."


Mamá tenía razón, como siempre, esta vida es corta, y ser tú mismo es lo mejor que te puede pasar. Así que nunca olvides de donde vienes... da igual de quien te enamores, a quien conozcas, donde vivas o lo que hagan los demás, que nada consiga cambiarte. Eres libre, aprovecha la oportunidad que la vida te da para mostrar tu lado más natural, más perfecto.
No existen los miedos, no hay complejos:


Todos nacemos superestrellas

lunes, 4 de abril de 2011

Es toda mía, únicamente mía

La culpa es mía por pretender engañarme a mí misma, por pensar que era una persona distinta y por no usar las palabras adecuadas quizás. Sigo siendo la misma, sí, no puedo evitarlo.
Perdón por no querer ser una más, no soy capaz; llámame egoísta, llámame egocéntrica, llámame estúpida... supongo que soy así: o todo o nada, conmigo no puede haber medias tintas, aunque me pese me es imposible. De todos modos, me empiezo a acostumbrar, la vida es una noria y creo que la mía gira a una velocidad vertiginosa, a veces me lleva a tocar el cielo y en un momento me quedo en tierra. Y a nadie le importa. Porque nadie te ve desde las alturas, tu te haces pequeña y los demás te pisan.
Ojalá pudiera volver esta noche a Roma.
Perdón, estoy aquí, soy frágil y siento. Lo siento.